El Matarraña Mágico
I. INTRODUCCIÓN
El adjetivo mágico tiene en la actualidad un carácter polisémico prácticamente ilimitado: hablamos de instantes mágicos en la vida; de la magia del cine; hay puestas de sol mágicas; deportistas mágicos, como el que fue futbolista del Cádiz, Jorge “Mágico” González, o el actual jugador norteamericano de baloncesto “Magic” Johnson; el lema promocional de la diputación provincial de Huesca es “Huesca, la Magia”, que dio pie a una revista titulada La Magia de Huesca, que ahora ha cambiado su nombre por el de La Magia de Aragón y ampliado su campo de interés a toda la región; un canal de televisión por cable se llama Cable Mágico; el famoso cubo de Rubik también era mágico; etcétera.
Por ello, parece necesario intentar aclarar previamente el sentido en el que utilizamos el término mágico en esta ponencia, y así poder determinar, de acuerdo con él, si se le puede aplicar este adjetivo a la comarca del Matarraña, tal y como venimos haciendo en el título de la ponencia y en el del propio Congreso.
II. IDEA DE LO MÁGICO
Para la antropología, lo mágico ha sido desde siempre un tema de interés y de investigación tan importante como el lenguaje, el parentesco, los mitos, la religión, la identidad o el cambio social. Es cierto que, en un principio, la magia fue considerada por algunos antropólogos como una de las fases del desarrollo del saber y de la técnica que precederían a la aparición de la ciencia moderna, al no entender que la magia opera exclusivamente en el ámbito de lo simbólico. Pero a medida que el bagaje conceptual y metodológico de la disciplina fue avanzando, quedó claro que la magia adquiría únicamente todo su sentido y su razón de ser cuando se estudiaba y se analizaba dentro del contexto de cada cultura.
Esta visión relativista de los hechos simbólicos no es precisamente la que encontramos en el renovado interés que se ha producido en las sociedades modernas por la magia, especialmente por sus aspectos más prácticos y utilitarios. Las tradiciones mágicas procedentes de distintas culturas y periodos históricos se han venido incorporando a nuestra sociedad en una sorprendente mezcolanza donde conviven e incluso se entremezclan sin ningún pudor las runas vikingas, el Tarot, la cristaloterapia, el chamanismo, la Ouija, los talismanes, la numerología, el Vudú, la santería cubana, el Feng-Shui, las llamadas energías positivas y negativas, etcétera (1). Esto da lugar a un tipo de magia que resulta una parodia y una caricatura de las escuelas mágicas tradicionales. No es esta, desde luego, la magia que nos interesa ni a la que nos referiremos al hablar de un Matarraña mágico.
El concepto de magia que nos interesa es precisamente el que utiliza la antropología, según el cual lo mágico se constituye como un ámbito simbólico especial, en el que las coordenadas de espacio y tiempo aparecen alteradas con respecto a las de la realidad y en el que las leyes que lo rigen no se corresponden con las de la experiencia ordinaria. Este territorio mágico es susceptible de constituirse en un mundo segregado de la realidad, al que sólo algunos y en determinadas condiciones pueden tener acceso, o generar zonas maravillosas en lo cotidiano, a la manera de lo que los surrealistas intentaban señalar a partir del enunciado de Paul Éluard: “Hay otros mundos pero están en este” (2).
La forma y la perspectiva en que se lleve a cabo el intento de conocimiento de esa otra realidad creada por lo mágico, determinan obviamente la validez y coherencia del resultado:
1. Si el acercamiento se realiza desde opciones personales, tanto ortodoxas como heterodoxas, pero originales e intuitivas, aunque no se esté introducido en el análisis de lo simbólico podemos encontrarnos con obras, que sin ser académicas, sino más bien ensayísticas e incluso literarias, tienen un enorme valor e interés, como sucede por ejemplo con la magnífica y sugerente Gárgoris y Habidis. Una histórica mágica de España, de Fernando Sánchez Dragó (3), o para el caso del Matarraña con la inimitable y abundante obra de Juan Perucho (4). El libro de Sánchez Dragó fue, prácticamente, el que acuñó en nuestro país el término mágico en el contexto que venimos comentando, que luego ha sido incorporado hasta la saciedad en el título de muchos otros que han pretendido imitarlo aunque refiriéndose lógicamente a otros ámbitos territoriales y/o espaciales (5). Ahora, hasta el propio Sánchez Dragó se manifiesta un poco harto de la indiscriminada utilización de la palabra “mágico” en este tipo de obras (6).
2. Si la aproximación a este mundo mágico-simbólico se efectúa desde los presupuestos teóricos y metodológicos adecuados, que no pueden ser otros que los lógico-empíricos del método científico, lo normal es que, dependiendo de la competencia y capacidad, del investigador o investigadores, el producto resultante sea una obra académica más o menos correcta. Lo que no quiere decir que no pueda ser cuestionada y sometida a crítica por otros científicos sociales estudiosos de lo simbólico. Esto es lo que hemos pretendido hacer, por ejemplo, con nuestro breve estudio sobre los amuletos que todavía se pueden encontrar en muchas casas de la población turolense de Rubielos de Mora, en la Sierra de Gúdar (7). Algunas tendencias últimas de la antropología defienden, no obstante, la imposibilidad de crear ciencia desde la disciplina, y que lo más que se puede hacer es literatura de mejor o peor calidad sobre las culturas estudiadas (8).
3. Si la consideración de lo mágico, tanto sea desde posturas individuales varias como desde planteamientos lógico-empíricos, se plantea sin tener en cuenta que lo que define absolutamente a la magia es su pertenencia al ámbito de lo simbólico, y por el contrario se consideran sus contendidos como reales, nos encontramos trabajos disparatados, por no decir ridículos, que tienen que ver más con las llamadas paraciencias, tan de moda en nuestros días, que con un adecuado acercamiento ensayístico o científico a cualquier tema. Por no saber, ni pretender tampoco seguramente, interpretar el plano simbólico en el que se desarrolla siempre lo mágico, encontramos autores que buscan explicaciones reales o supuestamente verosímiles a elementos puramente representativos, y que se atreven por ello a escribir cosas tan descabelladas, por ejemplo, como que la estrella que, según la leyenda de origen de la fundación de la ciudad de Teruel, apareció entre los cuernos de un toro mítico era o podía ser un OVNI (9). Esta misma situación se repite con el estudio de la tradición, que se supone que sería uno de los lugares fundamentales donde se habría refugiado en la actualidad lo mágico, aunque se olvida por otra parte que lo tradicional es muy difícil de definir, ya que paradójicamente está en constante transformación y cambio (10). Las leyendas tradicionales se consideran, desde el punto de vista que venimos comentando, no como los mitos de origen que son, sino como narraciones que se pierden en el origen de los tiempos pero que podrían tener algún grado de realidad o credibilidad, lo que da por resultado escritos radicalmente absurdos.
III. EL MATARRAÑA MÁGICO
En la comarca del Matarraña encontramos efectivamente, más que en ninguno otro lugar de la provincia de Teruel, numerosas leyendas, creencias, mitos, tradiciones, costumbres, ritos, fiestas, lugares, fuentes, cuevas, edificios, ermitas, santuarios, etcétera, que remiten a otra realidad, histórica o actual y real o imaginaria, pero distinta de la ordinaria. Por ello, puede decirse sin ninguna duda que el Matarraña es un territorio mágico en el sentido que venimos comentando en esta ponencia, cuyo estudio debe ser abordado, en nuestra opinión, según hemos señalado también anteriormente.
En las distintas jornadas del Congreso se van a tratar muchos de estos temas que señalamos. En nuestro caso, para evitar repeticiones con otros ponentes nos vamos a centrar en tres aspectos muy destacados, significativos y específicos de la comarca del Matarraña, y que son:
1. La extensa e intensa tradición brujeril existente en la comarca. El Matarraña es uno de los territorios turolenses donde la presencia de las brujas es más patente, tanto en la tradición popular como en la cultura dominante. La Caixa o el Arca y la Picosa, dos rocas, una plana y otra apuntada, que flanquean el pantano de Pena, en Valderrobres, han sido tradicionalmente los lugares desde donde se generaban las grandes tormentas que según la creencia popular los demonios eran capaces de producir, y que por lo tanto había que esconjurar posteriormente (11). La gente cuenta que el estruendo que producían estas tronadas era tan impresionante que parecía que un gigantesco diablo estuviera golpeando con violencia un enorme tambor a la entrada del pantano. Precisamente, en la sacristía de la iglesia de Valderrobres, que se construyó en el siglo XVIII en dirección a la Caixa y la Picosa, hay un pequeño bajorrelieve que parece representar una iniciación demoníaca. La Caixa ha sido además, según la tradición local, uno de los pocos lugares de la provincia donde se celebraban aquelarres, y donde se podían recoger determinadas plantas mágicas en momentos muy concretos. Muchas otras tradiciones sobre la presencia de brujas jalonan el territorio de la comarca.
En el Matarraña son también frecuentes los procesos históricos por brujería o hechicería. Uno de los más importantes y documentados de todo Aragón es el ejecutado contra Catalina García, de Peñarroya de Tastavins, a finales del siglo XVI, y que ha sido publicado íntegro recientemente (12). Este juicio es un documento importantísimo para conocer muchas creencias y prácticas tradicionales, relacionadas con la brujería o no, de la comarca, algunas de las cuales todavía nosotros hemos encontrado en la actualidad. No hay que olvidar tampoco, por otro lado, que los puertos de Beceite fueron elegidos como refugio por muchos cátaros cuando se desencadenó la persecución contra ellos, hasta el punto de que Jaime I se vio obligado a limitar su llegada. La presencia de cátaros en la comarca puede explicar la existencia de unas singulares estelas discoidales en algunos cementerios, y las numerosas leyendas y tradiciones que aluden a la presencia de ermitaños en las montañas de Beceite.
La presencia del demonio, a pesar de esta intensa persecución oficial, debió de continuar de manera importante en el imaginario de la gente del Matarraña, porque las historias y milagros que nos cuenta el padre Roque Alberto Faci en su Aragón Reino de Christo y dote de María Santíssima sobre los santuarios de la comarca están plagados de todo tipo de maldades perpetradas por el diablo, para lo que se servía de cualquier medio disponible (13). Es conocido, además, que ya en la provincia de Castellón, pero en el límite con la de Teruel, se levanta en Zorita del Maestrazgo el santuario de la Virgen de la Balma, donde tradicionalmente han acudido de toda la zona para sanar a los endemoniados.
2. El amplio conocimiento de los usos empíricos y simbólicos de las plantas que manifiestan sus habitantes. El Matarraña es también la comarca turolense donde la tradición popular de recurrir a la utilización de las plantas, para todo tipo de aplicaciones, está más extendida. Los conocidos botánicos turolenses Francisco Loscos Bernal y José Pardo Sastrón, en los que se podría personificar y ejemplificar este interés por las plantas, eran de la zona, vivieron aquí, y aquí desarrollaron su trabajo profesional como farmacéuticos y su labor investigadora como botánicos avanzados dedicándose a herborizar el territorio bajoaragonés en toda su extensión. El propio Pardo, al que sus vecinos consideraban santo e incluso intentaron promover un proceso eclesiástico para su canonización, llegó a cultivar en sus huertos adormidera, belladona y digital, entre otras plantas, con el fin de iniciar las bases de una posible industria farmacológica local (14).
Entre las plantas más apreciadas en la comarca estaban también el beleño, la ginestera, el malvavisco, la ruda, el té de roca, la sauquera, el cardo panical, la doradilla, el pericón, la candidelera, el manrubio, la sabina, etcétera. Ya hemos comentado anteriormente que la gente subía a la Caixa de Valderrobres a coger plantas mágicas, en concreto la “falaguera”, que era considerada una auténtica panacea, y que según la tradición sólo florece en un determinado momento de la noche de San Juan, que es cuando hay que recoger sus semillas, ya que sólo es en ese instante en el que pueden obtenerse los poderes maravillosos que conceden a quienes las consiguen. Para poder hacerse con estas semillas era necesario efectuar un complejo y peligroso ritual en el que había que burlar al diablo, ya que por todos los medios intentaba que nadie pudiera cogerlas y ni siquiera acercarse a la propia planta (15).
En una provincia como la de Teruel, donde apenas ha habido curiosidad hasta ahora por el mundo de los hongos, llama la atención, además, que en Beceite se vengan celebrando desde hace tiempo, y con gran éxito, unas jornadas micológicas en torno al Día dels Bolets que tiene lugar todos los años a mediados de octubre.
3. La sorprendente frecuencia con la que se han venido produciendo fenómenos meteorológicos extraordinarios en la comarca. Aparte de las noticias legendarias que da el padre Faci en su Aragón Reyno de Christo... (16) sobre sequías, granizadas, lluvias torrenciales, tempestades, etcétera, en la comarca del Matarraña, que le sirven para mostrar el poder protector y milagroso de las advocaciones a las que se refiere, otras muchas fuentes nos hablan de sorprendentes fenómenos celestes ocurridos en la comarca y en su entorno más cercano, que casi siempre han sido interpretados como presagio de determinados acontecimientos. La leyenda de origen de la fundación del santuario de la Virgen de la Consolación, en Monroyo, tiene que ver, por ejemplo, según Faci, con una copiosa nevada, y la romería común de diez pueblos a la Virgen de Montserrate, en Fórnoles, con una persistente sequía.
En la mañana del 19 de enero de 1787 se vieron sobre Caspe, y otras tierras más al sur, tres soles sorprendentemente iguales, que fueron juzgados inmediatamente como una señal alusiva al misterio católico de la Santísima Trinidad. De este hecho tan insólito fue testigo fray Bruno de Zaragoza, antiguo provincial de los capuchinos de Aragón, quién escribió el libro titulado Descripción del fenómeno de los tres soles... con un discurso físico-astronómico, que ha permitido determinar posteriormente que este extraño suceso fue lo que actualmente se conoce por parhelio, un fenómeno atmosférico extraordinario y muy poco frecuente que se produce por la refracción de la luz sobre cristales de hielo (17).
En julio de 1748, Valdealgorfa y sus tierras limítrofes fueron arrasadas por un huracán tan violento, de “aire y fuego” dice Santiago Vidiella (18), que provocó el desmayo del cura que había salido a su encuentro para esconjurarlo. En la memoria popular este meteoro ha quedado como algo extraordinario, que va más allá de un simple fenómeno atmosférico, como muestra el romance que existe sobre él y que lleva el expresivo título de: “Verdadera relación y curioso romance en que se declara cómo apareció sobre el lugar de Valdealgorfa, distante dos leguas de la ciudad de Alcañiz, en el Reyno de Aragón, una nube que formaba una serpiente con cabeza, crin y cola la cual por todos extremos de la boca, narices, cola y alas iba arrojando llamas y abrasando quantas mieses y árboles encontraba y cuyo espantoso Phenomeno se descubrió el día 11 de julio de este presente año de 1748, con todo lo demás que verá el curioso lector” (19).
En el año 1622, en la villa de Batea, junto a Calaceite y Arens de Lledó, se produjo una lluvia de sangre, según escribió el párroco de Gandesa, “de manera que per lo cercuit de la villa les pedres mouibles y les roques quedaren teñydes de moltes gotes de sang, unes gotes con uns signes, altres com uns ardits, y altres com uns diners” (20). En fin, las noticias sobre estos fenómenos son abundantísimas y nos es imposible reseñarlas todas aquí, no obstante, la bibliografía de referencia que incluimos permitirá a los interesados su localización.
Finalmente, queremos dar a conocer un importante documento, publicado en Teruel a finales del siglo XIX en la revista profesional de los médicos, farmacéuticos y veterinarios de la provincia, que resulta un sorprendente repertorio de muchos de los aspectos singulares que venimos comentando sobre la comarca del Matarraña. Se trata de la narración, editada en forma de folletín durante el periodo de casi un año, del viaje de varios días que Lorenzo Grafulla, veterinario de Valderrobres, emprendió en 1857 con los famosos botánicos Francisco Loscos y José Pardo Sastrón, y un guía local llamado Siverio, a los puertos de Beceite para herborizar las especies vegetales de la zona (21).
En el largo relato del periplo por los puertos, que valdría la pena volver a editar de nuevo con ilustraciones y anotaciones, ya que es una publicación de difícil acceso, encontramos grutas encantadas, cuevas del tesoro, la cueva de las maravillas de Beceite, fuentes medicinales, milagrosas o “conectadas” con el mar, plantas con usos mágicos, informaciones etnográficas sobre muchas especies vegetales, reflexiones sobre la naturaleza, el magnetismo y el espiritismo, personajes singulares, ermitaños e individuos refugiados en las montañas, algunos asesinados en el llamado pozo de los mártires, el conocido santón Rafelgari, leyendas, fiestas, tradiciones, historias espantosas ocurridas durante las guerras carlistas, etcétera, e incluso la descripción de una visión celeste que hará las delicias de los ufólogos: “elevé la vista al horizonte, y quedé sorprendido al ver una campana como de unas ocho arrobas de peso suspendida en la atmósfera, teniendo en su cuerpo tres agujeros completamente redondos de unas doce pulgadas de circunferencia. Absorto contemplaba tamaño fenómeno, admirado cómo se mantenía en el aire, cuando principia á voltear como hacen las de los campanarios en días festivos, pero sin dejarse oír sonido alguno; y pasados unos dos minutos, fue elevándose hasta desaparecer, dejándome aterrado” (22).
Francisco Javier SÁENZ GUALLAR
antropólogo y autor de numerosos artículos de investigación sobre rituales festivos, etnografía de la religión y antropología de la salud. Es autor del último libro de la BARC Tiempo de fiesta. La fiesta en Aragón, publicado en 2007.
___Ponencia en el "Congreso Nacional Matarraña Mágico"
Valderrobres (Teruel), 25-27 de marzo de 2003, Inédito (Texto completo, todos los derechos reservados)___
IV. NOTAS
1. Un análisis de este fenómeno puede verse en Marino PÉREZ ÁLVAREZ (comp.), La superstición en la ciudad, Siglo Veintiuno de España Editores, Madrid, 1993, 358 págs. Véase también Alberto CARDÍN, Movimientos religiosos modernos, Salvat, Barcelona, 1982, 80 págs.; Rafael DÍAZ-SALAZAR, Salvador GINER y Fernando VELASCO (eds.), Formas modernas de religión, Alianza Editorial, Madrid, 1994, 312 págs.; Ernesto MILÁ, “Ocultismo, ovnis y otras oscuridades”, El Viejo Topo, 90, Barcelona, 1995, págs. 39-51; Ídem, “La Vieja New Age o el triunfo de lo irracional”, El Viejo Topo, 100, Barcelona, 1996, págs. 42-56; e Ignacio RAMONET, “Ascenso de lo irracional”, en Un mundo sin rumbo. Crisis de fin de siglo, Editorial Debate, Madrid, 1997, págs. 117-132.
2. Véase Manuel DELGADO, La magia. La realidad encantada, Montesinos, Barcelona, 1992, pág. 114.
3. Fernando SÁNCHEZ DRAGÓ, Gárgoris y Habidis. Una historia mágica de España, Hiperión, Madrid, 1978, 4 vols.
4. Véase Juan PERUCHO, Las historias naturales, Edhasa, Barcelona, 1978, 320 págs.; Ídem, Fabulaciones, Alianza Editorial, Madrid, 1996, 718 págs.; e Ídem, La máscara de hierro y otras máscaras, Pamiela, Pamplona, 1999, 214 págs.
5. La nómina de títulos es apabullante. Nosotros quisiéramos destacar aquí los siguientes, que nos parecen especialmente originales, diferentes y sugestivos: Carlos GARRIDO, Eivissa Mágica, José J. de Olañeta Editor, Barcelona, 1993, 296 págs; Ernesto MILÁ, Guía de la Barcelona mágica, Ediciones Martínez Roca, Barcelona, 1995, 268 págs.; y Juan ESLAVA GALÁN, El enigma de la mesa de Salomón, Ediciones Osuna, Armilla (Granada), 1997, 360 págs.
6. Fernando SÁNCHEZ DRAGÓ, op. cit., 2ª edición, pág. XX.
7. Francisco Javier SÁENZ GUALLAR, Los amuletos en las casas de Rubielos de Mora, Ayuntamiento de Rubielos de Mora, Rubielos de Mora, 2002, 30 págs.
8. Véase Clifford GEERTZ, El antropólogo como autor, Ediciones Paidos, Barcelona, 1989, 164 págs.; y C. GEERTZ, J. CLIFFORD y otros, El surgimiento de la antropología posmoderna, Gedisa Editorial, Barcelona, 1998, 334 págs.
9. Javier SIERRA y Jesús CALLEJO, La España Extraña, Editorial Edaf, Barcelona, 1997, págs. 121-124.
10. La tradición de los Amantes de Teruel es, en este sentido, todo un paradigma de lo que decimos.
11. Véase Francisco Javier SÁENZ GUALLAR, “Luis Buñuel y la tradición demoníaca de Calanda”, Turia, 26, Teruel, 1993, págs. 169-184.
12. María TAUSIET, Un proceso de brujería abierto en 1591 por el Arzobispo de Zaragoza (contra Catalina García, vecina de Peñarroya), Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1988, 100 págs.
13. Véase Roque Alberto FACI, Aragón Reyno de Christo y dote de María Santíssima, Zaragoza, 1739-50, reed. facsímil de la Diputación General de Aragón, Zaragoza, 1979, sp.
14. Véase Francisco Javier SÁENZ GUALLAR (ed.), Catálogo o enumeración de las plantas de Torrecilla de Alcañiz así espontáneas como cultivadas, por D. José Pardo Sastrón, 1895, reed. facsímil, Instituto de Estudios Turolenses-Centro de Estudios Bajoaragoneses-Ayuntamiento de Torrecilla de Alcañiz, Teruel, 1995, págs. 175-197. La valoración de su labor etnobotánica puede encontrarse en Francisco Javier SÁENZ GUALLAR, “José Pardo Sastrón: un precursor de la etnobotánica en Aragón”, Actas del Congreso de Botánica en homenaje a Francisco Loscos (1823-1886), Instituto de Estudios Turolenses, Teruel, 2000, págs. 175-191.
15. Véase Francisco Javier SÁENZ GUALLAR, “Teruel insólito (I)”, Turia, 43-44, Teruel, 1998, págs. 310-313.
16. Roque Alberto FACI, op. cit.
17. Véase Miguel ÁNGEL SABADELL, “El fenómeno de los tres soles”, Cuadernos de Estudios Caspolinos, XIX, Caspe, 1993, págs. 99-112.
18. Santiago VIDIELLA, “Entrepáginas de historia y geografía regional. Meteoros”, El Eco del Guadalope, 26, Alcañiz, 1904, pág. 3.
19. La versión completa de este romance puede encontrarse en José GELLA ITURRIAGA, Romancero Aragonés, Zaragoza, 1972, págs. 420-421.
20. Santiago VIDIELLA, “Meteoros, epidemias, carestías, plagas, guerras”, Boletín de Historia y Geografía del Bajo Aragón, Tortosa, mayo-junio de1909, págs.144-157.
21. Lorenzo Grafulla, “Un paseo por los puertos de Beceite”, La Asociación, números 126-150, Teruel, 15 de julio de 1888 a 30 de julio de 1889, 72 págs.
22. Ídem, entrega 13.
V. BIBLIOGRAFÍA
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Francisco Javier SÁENZ GUALLAR (ed.), Catálogo o enumeración de las plantas de Torrecilla de Alcañiz así espontáneas como cultivadas, por D. José Pardo Sastrón, 1895, reed. facsímil, Instituto de Estudios Turolenses-Centro de Estudios Bajoaragoneses-Ayuntamiento de Torrecilla de Alcañiz, Teruel, 1995, 246 págs.
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