Estudio sobre las tradiciones navideñas

Es difícil precisar cuándo comenzó a celebrarse la Navidad tal cual hoy la conocemos. Lo cierto es que las costumbres, mitos y leyendas que se le fueron sumando a lo largo de los siglos provienen de muchos países diferentes.
Tampoco se conoce el día exacto del nacimiento de Jesús, aunque se sabe que fue durante el reinado de Herodes.
La aparición de Papá Noel también llamado Santa Claus, Sinterklaas o Père Nöel, según el país, así como la tradición del árbol navideño o la representación del pesebre, son costumbres que provienen tanto de la leyenda como de la realidad.

¿Nació Jesús el 25 de diciembre?
Los estudiosos bíblicos no tienen una idea exacta de cuándo pudo haber ocurrido el nacimiento de Jesús. Por más de 300 años los cristianos primitivos observaron días diferentes. En el 354 d.C. el Obispo Liberio de Roma ordenó a los creyentes celebrar el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre. El Obispo escogió tal día porque muchos en Roma ya celebraban ese día como festivo y lo dedicaban a Saturno (llamada Saturnalia), la fiesta del nacimiento del sol invicto, ésta es la festividad más importante del mundo pagano. Se conmemoraba en los países celtas y en el Imperio Romano, antes del advenimiento del Cristianismo.

Otros historiadores adjudican la idea de elegir dicha fecha al papa Julio I, en el año 336 d.C., con igual fin, el de opacar las festividades paganas del sol naciente y “ordenar” a la comunidad cristiana.
El 25 de diciembre, en el momento en que el sol se encontraba más al sur, cuando las noches eran más frías y largas y los días eran más cortos, se rendía homenaje al dios sol, para suplicarle un nuevo año de luz y calor.
En Roma las fiestas de las saturnalias, salpicaban con excesos la vida de la población. En las Galias, Dinamarca y los países Celtas, se ofrecían sacrificios a los dioses y de acuerdo a la tradición druida, se colgaban cabezas de oso, o de los guerreros enemigos, en el árbol sagrado, que solía ser un encino o un pino. Según otras versiones, los Druidas colgaban manzanas doradas de los árboles. Después, lo romanos colgaron máscaras de Baco como medio para asegurar la fertilidad (según lo escrito por Virgilio en las Geórgicas), de allí provendría la tradición del pino y las esferas de Navidad que cuelgan de él.
La mayoría de los eruditos concuerdan en que la Iglesia católica adoptó el criterio de que era apropiado perpetuar una festividad cuyo propósito era honrar el nacimiento de Cristo. Por lo tanto, en el concilio de Tours, celebrado el 567 d.C. “Se proclamó que los 12 días comprendidos entre Navidad y la Epifanía constituían una época festiva sagrada”.
Desde luego, esto no guarda ninguna relación con la fecha histórica del evento. Los primeros intentos de situar la fecha del nacimiento, se hicieron en el siglo VI, por el monje Dionisio “el exiguo”, quien se equivocó en la cronología, y el error persiste hasta nuestros días.
Celebrar el nacimiento de Cristo, aún cuando no sabemos a ciencia cierta cuándo ocurrió en realidad, no es malo en lo absoluto. Ese es el día escogido para recordar su nacimiento. Eso es lo importante.

Costumbres paganas y tradiciones que desvirtúan las Navidades

Durante la Edad Media, en Inglaterra, los cristianos celebraban las Navidades y era la época que traía más alegría y comunión en todo el año. Mucha gente se extralimitaba y llegó un punto que la gente comenzó a confundir la alegría mostrada por la mayoría cristiana, y aprovecharon para beber en demasía y ejercer la prostitución. Las barras y los “cabarets” se abarrotaban de clientes y un grupo de cristianos llamados “puritanos” decidieron suspender completamente la celebración de las Navidades en Inglaterra. Se realizó un Decreto y en 1643 se suspendió la celebración. Más tarde este decreto se derogaría.
La celebración navideña que llevamos a cabo en la mayoría de los países de Latinoamérica son una combinación de varias costumbres y tradiciones que provienen de diferentes culturas europeas y en algunos países, tales como República Dominicana, Cuba y Puerto Rico con influencias africanas.
En nuestro caso, como Espíritas que intentamos ser, sería bueno y provechoso eliminar al menos las más nocivas de estas tradiciones y costumbres de nuestra celebración. Cualquier cosa que no nos recuerde que en realidad estamos festejando la Natividad de nuestro Amado Maestro.

Los árboles de navidad

Ésta es una tradición con varias historias acerca de su origen. Una ya fue nombrada al comienzo de este artículo, pero también existen versiones que cuentan que hubo un tiempo cuando los Escandinavos hasta los adoraban como a dioses. El árbol de Navidad, en toda la región nórdica constituye una costumbre que señala el nacimiento o renacimiento, el despertar de Wotan crucificado 9 días en el fresno Ygdrassil, para obtener el conocimiento de las runas y ser liberado como un nuevo dios.
También existe la leyenda de que cuando en invierno los árboles perdían sus hojas, los germanos los vestían para que los espíritus buenos que en ellos habitaban regresaran pronto. Los adornos más comunes eran manzanas o piedra pintadas, eso fue el origen de los adornos, las bolas de cristal se incorporan alrededor del 1750 en Bohemia.
Buena parte de la tradición del árbol de Navidad, tuvo su origen en una leyenda europea: se dice que durante una fría noche de invierno, un niño busco refugio en la casa de un leñador y su esposa, que lo recibieron y le dieron de comer. Durante la noche el niño se convirtió en un ángel vestido de oro: era el “Niño Dios”. Para recompensar la bondad de los ancianos, tomo una rama de un pino y les dijo que la sembraran, prometiéndoles que cada año daría frutos. Y así fue: aquel árbol dio manzanas de oro y nueces de plata.
Fue San Francisco de Asís quien popularizó la costumbre de armar un pesebre. Influenciado por su viaje a Belén, en el año 1220, donde quedó asombrado por la manera como se celebraba allí la Navidad. Entonces, cuando regreso a Italia le pidió autorización al Papa Honorio III para representar el nacimiento de Jesús con un pesebre viviente. A partir de ese momento, la tradición se extendió por Europa y luego por el resto del mundo. Hoy Papá Noel, el arbolito y el pesebre son los símbolos universales de la Navidad.
Por otra parte, la tradición del árbol lleno de dulces también tiene su asidero en tradiciones paganas, el de dar alimento a los duendes y seres espirituales que visitan la casa,
es la comunidad del hombre pagano con su espiritualidad, con su lado divino. La adoración a los árboles, que era común entre los Europeos paganos, perduró después de la conversión de estos al cristianismo en las costumbres escandinavas de adornar la casa y el granero con plantas de hojas perennes en año nuevo para ahuyentar al demonio, y de poner un árbol para las aves durante la época de Navidad, al igual que la costumbre norteña, poco extendida hacia el extremo sur de América, del beso bajo el muérdago, planta sagrada de los druidas.
Otras culturas, incluyendo a los romanos, quienes eran politeístas, creían que los ramos verdes de los árboles traían buena suerte. Pero hasta en los tiempos bíblicos ya existía una costumbre parecida. Así encontramos en la Biblia (Jeremías 10:1) una referencia al respecto: “Oíd la palabra que ha hablado Jehová acerca de vosotros, oh casa de Israel. Así ha dicho Jehová: “No aprendáis el camino de las naciones, ni tengáis temor de las señales del cielo, aunque las naciones las teman. Porque las costumbres de los pueblos son vanidad: Cortan un árbol del bosque, y las manos del escultor lo labran con la azuela. Lo adornan con plata y oro; lo afirman con clavos y martillo para que no se tambalee. Son como un espantapájaros en un huerto de pepinos. No hablan, son llevados, porque no pueden dar un paso. No tengáis temor de ellos, porque no pueden hacer daño ni tampoco tienen poder para hacer bien”.
Es totalmente obvio que en este caso aludido por el profeta Jeremías, la gente cortaba los árboles, los decoraba y los adoraba. Pero Jehová (espíritu guía del pueblo hebreo) instruía al pueblo a que no se dejaran influir por estas costumbres paganas, ya que no tenían el poder que la gente reclamaba que tenían ni eran capaces de hacer las cosas que sus adoradores creían. Claramente le hace saber al pueblo que no hay poder en los árboles. El error se encontraba en la adoración de los árboles, tal y como es errada la adoración de una estatua, una fotografía, una imagen o cualquier otro objeto. La conclusión práctica es que la“equivocación” no yace en colocar los árboles de navidad. Si nosotros colocamos y decoramos un árbol con escenas del nacimiento, evidentemente estamos recordando el nacimiento del Divino Maestro, ¡NUNCA alabando al árbol mismo!.

Papá Noel, Santa Claus o San Nicolás

Papá Noel, Santa Claus, el Espíritu de la Navidad y otros muchos nombres hacen alusión a una leyenda común importada. La tradición del espíritu de la Navidad es de origen nórdico, pero muy influyente también en las celebraciones latinas. Existen varias versiones sobre este extraño personaje, una de ella relata que el Santa Claus original nació en el siglo IV d.C. en Licia, Turquía, y su verdadero nombre era Nicolás.
Los historiadores de la época lo describen como un hombre generoso que sentía un gran amor por los niños. Santa Claus dio su primer regalo, cuando supo en una ocasión que uno de sus vecinos se encontraba en bancarrota y desesperado por no tener la dote de su hija, comprometida para casarse en fecha próxima. Al conocer las tribulaciones de su vecino, Santa dejó una bolsa con monedas de oro como un obsequio en la casa del mercader y la boda se celebró sin contratiempos. Desde entonces cobró fuerza la costumbre de dar regalos en Navidad.
Otra historia narra que se trata de San Nicolás, Obispo, que murió el 6 de diciembre del 345 o 352, legendario por su caridad y la que habría dado origen al personaje conocido universalmente como “Santa Claus” o “Papá Noel”.
Poco se sabe con certeza de San Nicolás mas allá de los siguientes datos: nació en Parara de Licia, una antigua provincia del Asia Menor; en su juventud hizo una peregrinación a Egipto y Palestina. Poco tiempo después de su regreso fue nombrado obispo de Mira, capital de Licia, junto al mar Mediterráneo; echado en prisión durante la persecución de Diocleciano por confesar su fe, fue liberado al subir al trono el emperador Constantino. Posiblemente San Nicolás participó en el Concilio de Nicea en el año 325, donde se condenó la herejía arriana que ponía en duda la divinidad de Jesucristo y se instituyó el credo Nicenciano, el cual es una fuente para el “credo” posterior, oración que rezan los católicos apostólicos romanos. Pero por otra parte, su nombre no aparece en las antiguas listas de los obispos que participaron en el concilio. San Nicolás tomó también medidas severas contra el paganismo y lo combatió incansablemente.
Su celo por la justicia es legendario. Cuando el gobernador Eustacio había sido sobornado para condenar a tres inocentes, Nicolás se presentó en el momento de la ejecución, detuvo al verdugo y puso en libertad a los prisioneros. Reprendió entonces a Eustacio, hasta que éste reconoció su crimen y se arrepintió. En esa ocasión se hallaban presentes tres oficiales que mas tarde, al verse ellos mismos en peligro de muerte le rezaron a San Nicolás. Esa misma noche el santo se apareció en sueños a Constantino y le ordenó que pusiese en libertad a los tres inocentes. Constantino interrogó a los tres y al darse cuenta por ellos de que habían invocado a San Nicolás, los envió libres al santo obispo con una carta en la que le rogaba que orase por la paz del mundo. Durante mucho tiempo ese fue el milagro mas famoso de San Nicolás, y prácticamente lo único que se sabía de él hasta el año 847, pero después de su muerte, creció su devoción y aumentaron los reportes de sus milagros: Por ejemplo se cuenta que durante una hambruna, el santo pidió que se organice una flota para llevar grano a un pueblo que sufría hambre. La flota sobrevivió una terrible tormenta gracias a la bendición del obispo. En otra ocasión, San Nicolás convenció a unos mercaderes para que entregasen todos los alimentos que tuviesen en su barca. Al llegar a su destino, estos encontraron todos los alimentos en su lugar original. También se narra la historia de la doncella sin dote, relatada al principio. Por último se adjudica a San Nicolás que resucitó a tres niños que habían sido asesinados y desechados en un barril de sal.
Por todo ello se convirtió en el patrón de los niños y marineros. En el siglo VI, el emperador Justiniano construyó una Iglesia en Constantinopla en su honor. Su popularidad en esa ciudad (hoy, Estambul) se propagó por todo el Cristianismo. Fue nombrado patrono de Rusia y, gracias a los zares, su devoción aumentó hasta tener más iglesias dedicadas a su nombre en Rusia que ningún otro santo fuera de la Virgen María. Es interesante que San Nicolás fuese popular en Rusia siglos antes de que fuera conocido en el continente Americano.
En Alemania la devoción a San Nicolás comenzó bajo Otto II, posiblemente por su esposa Theophano, quien era griega. El obispo Reginald de Eichstaedt (991) escribió “Vita S. Nicholai”. El 9 de mayo, de 1087 sus huesos fueron rescatados de Mira que había caído bajo la invasión musulmana. Se llevaron a Bari, en la costa adriática de Italia. Fue posiblemente en ese tiempo en que se propagó su devoción en Italia donde se le conoce como San Nicolás de Bari. Sus restos todavía se preservan en la Iglesia de San Nicola di Bari, Italia. En Mira, se decía que “el venerable cuerpo del obispo, embalsamado en el aceite de la virtud, sudaba una suave mirra que le preservaba de la corrupción y curaba a los enfermos, para gloria de aquél que había glorificado a Jesucristo, nuestro verdadero Dios”. El fenómeno no se interrumpió con la translación de los restos; según se dice, un aceite conocido como el “Manna di San Incola”, sigue brotando de su cuerpo.
Curiosamente en Italia (donde descansan sus restos mortales) quien trae los regalos de Navidad no es San Nicolás sino una bruja buena.
Otra versión sobre su identidad nos cuenta que: “ Hace miles de años, llego al planeta Tierra un bello ser que provenía de una galaxia muy lejana. Vivió en la zona que hoy se conoce como Escandinavia. Con su contagiosa alegría iba impartiendo, de zona en zona sus conocimientos sobre la vida en otros universos. Era alto, delgado y de aspecto muy juvenil. Su cuerpo emanaba una luz brillante de tonalidad rojo-dorada.” Esta leyenda lo describe totalmente diferente al aspecto físico del Papá Noel que conocemos hoy en día, algo grueso y con barba blanca. Durante la Navidad, pero también en todo el año, bendice los hogares y “regala” prosperidad a toda la humanidad. Es el encargado de traer cada fin de año la abundancia, juntamente con la radiación de Paz, Amor, Unión y Fraternidad.
Las antiguas leyendas de los niños y los regalos por la chimenea y las medias dieron lugar en Alemania, Suiza y los Países Bajos a la leyenda del “niño obispo” y sobre todo a la costumbre de que San Nicolás trae secretamente regalos para los niños el 6 de diciembre, día en que la Iglesia celebra su fiesta. Dicha costumbre fue popularizada en los Estados Unidos por los protestantes holandeses de Nueva Ámsterdam, que convirtieron al “santo papista” en un “mago nórdico”.
A fines del siglo XIX y principios del XX, Santa Claus empezó a regalar juguetes a los niños de Inglaterra, quienes lo conocen como “Father Christmas” o Padre Navidad. De ahí, pasó a Francia bajo el nombre de “Père Nöel” o Papá Navidad, del cual derivaría Papá Noel, como se le conoce en España, Argentina y gran parte de Hispanoamérica.
Actualmente, la tradición popular dice que Santa vive en el Polo Norte con muchos duendes que le ayudan a fabricar todos los regalos que le piden los niños del mundo, y que reparte los obsequios a bordo de un trineo volador tirado por siete renos a los que llama Bailarín, Saltador, Zalamero,
Bromista, Alegre y Veloz, todos ellos liderados por Rodolfo, el de la nariz roja, que fue él ultimo en integrarse al grupo.
El Santa Claus moderno ha sido paganizado. La mitra de obispo fue remplazada por el hoy famoso gorro rojo, su cruz pectoral desapareció por completo. Se mudó de Turquía al Polo Norte, de donde viene por la nieve con sus venados.
Los colores del traje de Santa Claus son nuevos, anteriormente el color de su traje era el Verde, color que simbolizaba la esperanza de resurrección de la naturaleza. El aspecto de hoy en día se lo debemos a la empresa Coca Cola que lo eligió para sus anuncios navideños hace muchos años y le vistió con sus propios colores rojo y blanco.

Los Reyes Magos

Personajes que originan la mágica atmósfera que invade la madrugada del 6 de enero de cada año y que poseen ciertas claves que son desconocidas para la gran mayoría. Los Reyes Magos son unos misteriosos personajes. Elemento de relación histórica, que encontramos en un pasaje del Nuevo Testamento en el Evangelio según San Mateo, referente a la visita de los magos de oriente al recién nacido. En el capítulo 2: 1-12 se narra como unos “Magos”, guiados por una luminosa estrella, llegaron a Belén para adorar y ofrecer sus místicos dones al recién nacido Mesías (burlando al temerario Herodes), colocando las ofrendas a sus pies y que consistían en: el Oro que era su tributo al Rey,
el Incienso, una resina aromática, que es quemada en honor a Dios y que era para el sacerdote y el paracleto (abogado, intercesor), y la Mirra, sustancia perfumada usada para preparar el cuerpo para la sepultura. Los regalos tenían un significado simbólico. El Oro honraba a Jesús como Rey, el Incienso honraba a Jesús como Dios, y la Mirra fue una señal de que Jesús era un hombre y moriría.
En el tiempo de David y Salomón, el oro existía en abundancia. No fue hecho en moneda hasta después del reinado de David, pero era un artículo de comercio que se vendía de acuerdo a su peso. El incienso tenía muchos poderes curativos, era un expectorante y también elevaba el espíritu. La mirra desarrollaba poderosamente la resistencia física del cuerpo protegiéndolo contra las infecciones, aparte de que mejoraba muchas condiciones de la piel, el asma, la bronquitis, la diarrea y la próstata por mencionar algunas. Además, de ser uno de los ingredientes del aceite de la santa unción, y del bálsamo para la sepultura.
Pero el mismo San Mateo no ofrece detalles sobre su origen, ni siquiera afirma que fueran reyes, por lo que muchos autores consideran que el evangelista, que escribía para los judíos, los utilizó como recurso para realzar la naturaleza divina y el carácter de “Jesús como Mesías”. Existen interpretaciones que dicen que los Reyes Magos podrían haber sido astrónomos babilonios o sacerdotes persas. Babilonia era un gran centro astronómico, donde al igual que Persia, los magos eran una casta con mucha influencia. Considerando las posibilidades de transporte en ese tiempo, y las prohibiciones de traslado en las fronteras del imperio, es probable que los viajeros fuesen astrónomos persas (de allí que les permitieran pasar las fronteras), del culto de zaratustra, dado que la religión imperante en esa región, era la de Zoroastro (dios del fuego). A los sacerdotes de esa religión se les llamaba en idioma persa: “Magú”, de allí se deriva la palabra “Mago”.
Según el evangelio, estos personajes partieron de su lugar de origen, dirigidos hacia occidente por una estrella luminosa. Por otro lado, se registran dos acontecimientos celestes notables: el paso del cometa Halley en el año 12 a.C. y la conjunción de dos planeta, Saturno y Júpiter, en la constelación de Piscis en el 7 a.C., tal como lo afirmó Kepler en el año 1606. Cualquiera de estos fenómenos son de la magnitud suficiente para ser considerados como una estrella majestuosa y digna de ser seguida por los astrónomos.
En cuanto al número de magos, se acepta el de tres, teniendo en cuenta el número de presentes ofrecidos. No obstante en determinadas representaciones pictóricas, por razones de perspectiva o capricho del autor, sólo aparecen dos o, en otras ocasiones, cuatro. Los tres nombres que han llegado hasta nosotros en la tradición occidental -Melchor, Gaspar y Baltasar- no son los nombres primitivos u originales de los Magos, los cuales se desconocen por completo (Mateo tampoco los menciona). La representación de uno de los Reyes Magos como hombre de raza negra, no comenzó hasta el siglo XIV.
El venerable monje benedictino, Beda, doctor de la Iglesia, los describió así en un códice: “Melchor, anciano de blancos cabellos y larga barba del mismo color; Gaspar, más joven y rubio; Baltasar, negro”. Beda los consideró representantes de Europa, Asia y África, para así acentuar la soberanía universal del Cristo sobre todas las razas y países (de allí sus características físicas). Los nombres son distintos en diversas lenguas, y los armenios suponen que fueron 12. Su destino, tras la adoración, fue incierto. San Mateo sólo dice que regresaron a su país por otro camino para “burlar” a Herodes. La tradición piadosa afirma que fueron discípulos de Santo Tomás. Otros afirman que fueron consagrados obispos y murieron martirizados hacia el año 70 de nuestra era. Sus supuestas “reliquias” fueron transportadas de Milán a Colonia en el siglo XII, donde aún hoy son veneradas en un relicario bizantino de la catedral de esa ciudad alemana.
Por último, en la biblioteca de la Universidad de Salamanca se encuentra un curioso códice del siglo XV, titulado Historia de los Reyes Magos. Plagado de citas del Antiguo Testamento, que relata la trayectoria de estos durante y después de la adoración y destaca el episodio de las tentaciones que sufrieron los tres Reyes a cargo de “Satanás”.
En la última mitad del siglo IV, en los países Europeos, las iglesias del Este y del Oeste adoptaron los festivales del otro, estableciendo así la celebración doce días después de la Navidad. Esta celebración es llamada Epifanía, Día de los Reyes, porque se cree que los tres reyes magos visitaron a Jesús en ese día y como le llevaron obsequios, se adoptó la costumbre de hacerle regalos a los niños en esa noche. Pero dadas las investigaciones, lo más probable es que llegasen a Jerusalén dos meses después de que naciera Jesús.

La Rosca de Reyes

Este dulce, uno de los más antiguos de Navidad, tiene un origen pagano. El Imperio Romano celebraba la llegada del año nuevo el 1 de marzo. Los romanos atendían a las leyes del tiempo, porque al llegar la primavera desbordaban de vida árboles y plantas y la luz aumentaba, lo que hacía creer que comenzaba un nuevo ciclo anual. En aquellos tiempos, desde mediados de diciembre a finales de marzo, tenían lugar las fiestas de invierno durante las cuales Roma celebraba la protección de sus dioses. Años más tarde la Iglesia cristianizó esas fiestas paganas superponiendo la fecha del nacimiento de Cristo al solsticio de invierno. Con motivo de aquellas fiestas se elaboraban unas tortas redondas hechas con higos, dátiles y miel que se repartían entre plebeyos y esclavos. En su interior se introducía una haba seca y el afortunado que le tocaba la legumbre era nombrado “rey de reyes” durante un corto periodo de tiempo. Hacia el año 1000 la Iglesia había transformado el espíritu primitivo de la fiesta de tal modo, que en diversos lugares de Francia la figura del “rey haba” recaía sobre el niño más pobre de la ciudad. Felipe V importó a España esta tradición de la rosca como culminación de las fiestas de Navidad, desprovisto de todo simbolismo y cubierto de frutas escarchadas con alguna sorpresa escondida en su interior.

El Pesebre

La escena que representa el nacimiento de Cristo se fue completando con el paso del tiempo. Al principio del siglo IV, se representaba: Cristo en un pesebre y habían solamente una vaca y un asno. A fines del siglo IV: Se agregó una estrella y María de Nazareth. Recién a partir del año 431, con el Concilio de Efeso, aparece en el centro de la imagen el niño Jesús junto a sus padres y la estrella por encima de ellos.

Los Villancicos

Los villancicos son una forma alegre de celebrar el advenimiento del “Niño Dios” y una costumbre que se remonta al siglo XIII o quizá antes. Villancico quiere decir canción de villa y en sus orígenes sirvió para registrar la vida cotidiana de los pueblos. Fue muy popular en España en los siglos XV y XVI, y en Latinoamérica se conoció desde el siglo XVII.
Algunas de las melodías europeas de los villancicos, formaron parte de los misterios y representaciones teatrales medievales del ciclo de Navidad.
Cuando se prohibieron en los templos, quedaron como cantos sueltos que se ejecutaban con motivo de esta celebración. Los villancicos pronto se trasladaron del pueblo a la corte y en los siglos XV y XVI se convirtieron en las composiciones poético-musicales profanas más interpretadas.
En sus inicios, el villancico fue una forma poética española y significaba canción campesina, porque al parecer fue un canto rústico de los aldeanos en sus fiestas. El género culto o cortesano fue conformado por creaciones de grandes maestros sobre las bases de obras anónimas conocidas muy bien en el pueblo y era un equivalente de la “chanson” francesa o la “villanela” italiana. Esto no impidió que más tarde el villancico no sólo se consolidase como género, sino que se convirtiese en el arquetipo de la canción navideña.
Desde el siglo XIX el nombre ha quedado exclusivamente para los cantos populares que hablan del misterio de la Navidad y se cantan con acompañamiento de instrumentos musicales populares. El villancico tiene modificaciones porque se va refiriendo a los elementos que intervienen en la fiesta como son: el Niño Jesús, María, José, los Magos de Oriente, los pastores, la mula, el buey, la estrella, el portal, el pesebre o la cuna.

Conclusión

Como hemos leído y si reflexionamos sobre la Fiesta Navideña, nos daremos cuenta que todo se debe a una sucesión de supersticiones, leyendas, o tan sólo inventos oportunos y convenientes, utilizados a su vez para dominación del pueblo y/o para explotación económica de empresas multinacionales. Con esto hemos olvidado los cristianos el verdadero sentido de la Navidad, el verdadero motivo de festejo mundial: la Llegada de Nuestro Amado Maestro Jesús, trayéndonos Su mensaje de Amor, Paz, y Guía del camino a seguir en nuestra dificultosa y ardua evolución.
Él nos regaló el mayor de todos los legados que puede recibir el hombre, sus ENSEÑANZAS, que jamás debemos olvidar y deberán quedar impresas en nuestros espíritus para luego llevarlas a la práctica.
No nos olvidemos hermanos, ésta es la fiesta de SU llegada a la Tierra, no una mera suma de supersticiones y costumbres que nos apartan de lo trascendente.

Dra. Claudia Marta Maglio-Esteban
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